Gracia Barata: Dos Enfoques

La Biblia define su tesis: El ser humano es pecador por naturaleza y no hay nada que personalmente pueda hacer para cambiar su condición (Romanos 3:23)
Esta sentencia tiene su contraparte en una interpretación que llamaremos la antítesis de la Biblia: Hemos sido liberados en Cristo y por lo tanto tenemos plena capacidad de escoger y decidir nuestro propio destino.
Este postulado toma las verdades evangélicas y las lleva a un plano individualista. Como si la finalidad de la obra de la redención fuera la exaltación del ego, la vindicación del ser humano. En otras palabras la negación de la tesis que mencionamos anteriormente. Por eso la llamamos antítesis.

Vemos en algunos de los escritos de Pablo que temprano en la era cristiana se discutía esta premisa. En su carta a los Romanos, en el capitulo 5, Pablo establece los principios de la justificación por la fe. Declara que somos justificados por la fe (verso 1), esto es, liberados de tener que pagar nuestras deudas por medio la obra de Jesús (verso 18). Y que esta liberación se efectuó mientras aun nosotros estamos en nuestra naturaleza de pecado (verso 6).
Conociendo que mentes creativas pudieran desviar sus declaraciones, en el próximo capitulo, el apóstol aborda el tema que llamaremos Gracia Barata: primer enfoque.

Si el pecado hace que la gracia sobre abunde (Romanos 5:20), entonces, debemos pecar para hacer que continúe la afluencia de la gracia (Romanos 6:1). Podemos pecar libre y desmedidamente pues Dios de todas maneras perdonara nuestros pecados, así razonan. 
Sobre esto el mismo apóstol dice en Gálatas 5:13: “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros”.

Existe la posibilidad de tergiversar la gracia y llevarla a su expresión más etérea. Una comprensión superficial y limitada puede llevar a tal error. Pero no solo una interpretación superficial puede llevar al ser humano a concluir que la gracia es carta abierta para pecar. Examinemos la otra posibilidad.
Recordemos que la tesis es que el ser humano no puede, con su propio esfuerzo cambiar su condición de pecador. En el primer enfoque de la gracia barata, el ser humano conscientemente concluye que puede vivir una vida de pecado pues existe un Dios que perdona todas sus inexactitudes. El resultado de este enfoque de la gracia barata es una vida lejos de Dios, una vida en pecado.

Pero hablemos de la Gracia Barata: segundo enfoque.
Digamos que descubrimos la tesis y entendemos nuestra condición de pecado. Digamos que deseamos de todo corazón alejarnos del pecado y agradar a Dios. Pero en ves de reclamar el método perfecto de la justificación por la fe (Rom 5:1, Rom 3:28), hacemos esfuerzo personales para agradar a Dios. Notemos que en el caso primero había un deseo de continuar en el pecado, en cambio, en este caso se desea de todo corazón alejarse del pecado y permanecer cerca de Dios ¿Sin embargo se podrá lograr la meta?
En carta a los Colosenses Pablo discute lo infructuoso de este método: Colosenses 2:20 al 3:4.

No dice que nuestros esfuerzos voluntarios tienen un efecto penitente para nuestra humanidad pero, no logran exaltar al espíritu por encima de la carne. En otras palabras no tienen el efecto espiritual que se desea. El resultado de este enfoque de la gracia barata es una vida lejos de Dios, una vida en pecado. Sí, el mismo resultado del primer enfoque de la gracia barata.
Una tesis, una antítesis. Ahora veamos la síntesis.

La gracia desaparece el yo (Gálatas 2:20). No vive más el pecador. Este muere, por lo tanto sus pensamiento no tienen ya mas parte sobre la tierra (mientras este muerto en Cristo, Eclesiastés 9:5). Su mente es la mente de Cristo (1 Cor 2:16), por lo tanto no podrá idear métodos alternos al método único de salvación que es por medio de Cristo (Hechos 4:12), lo que significa que el segundo enfoque de la gracia barata no podrá aflorar. Si permanece en Cristo no puede pecar (1 Juan 3:6), por lo tanto no puede vivir en el primer enfoque de la gracia primera, que es la perpetuación consiente del pecado.

En resumen la síntesis de la salvación es que en Cristo el ser humano pecador cambia de naturaleza, y mientras este cerca de Jesús esta nueva naturaleza dominara sus pensamientos y sus razonamientos. En esta transformación no da espacio para la gracia barata en ninguna de sus manifestaciones. 

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