Decir Gracias

1. Al chofer de concho que cuando era pequeño, al viajar a la ciudad de Santiago, todas las mañanas ponía a Javier Solís. Me enseño a darme cuenta que la vida no es un “Cataclismo”.
2. Al Club San Antonio de Padua, que me admitieron siendo yo un niño, y me ensañaron civismo, como se arma una huelga, como se quema una goma, y como se usan las matas de yuca para esco
nderte de la policía.
3. A los que por la espalda me han criticado y calumniado, porque me enseñaron a corregir mis errores y a darme cuenta de lo que no quiero ser en la vida.
4. A mi profesor de ingles de 10mo en la escuela Vila Mayo (Mr. Lebrón). Me enseñó filosofía de vida: “Si te vas a ponchar, pónchate tirándole”.
5. A los que me han decepcionado, a pesar de todo fue bueno conocerlos.
6. A todos los que han tratado de convencerme que no puedo hacer algo, incluyendo a mi profesor de Circuitos en la Universidad, Héctor Cabán Seda que me dijo: “usted debe salirse de ingeniería”. El solo norte de contradecirlos ha sido mi motivación en muchos casos.
7. A José, un anciano que conocí y di estudios bíblicos en Lares, PR. Me enseño que la vida es frágil y corta, por lo tanto hay que mantenerse cerca de Dios. Me insistía que quería conocer la Biblia como yo la conocía, y yo le insistía que quería conocer a Dios como él lo conocía. Tuve la bendición de predicar en su funeral.
8. A Alma Kersey de Quiles, que me enseñó que en medio de la turbulencia de la vida hay que aprender a estarse quieto, y esperar por direcciones claras de parte de Dios. Si no se sabe con certeza hacia donde se va, es mejor no moverse.

A todos, GRACIAS sinceramente.

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