¿Es cierto que hay que dar para recibir la bendición de Dios?


Lo vi entrar y sentarse en el primer banco de la iglesia. Esperó que terminara el turno de la joven que, previo al suyo, daba algunos anuncios. Entonces se paró frente al micrófono, y con una voz masculinamente dulce se dirigió a la congregación diciendo:

“Hermanos estoy frente a ustedes para hablarles de los planes de construcción de la iglesia”- hizo una pausa para leer sus notas-“Necesitamos su contribución en diezmos y ofrendas para poder completar el objetivo monetario de este mes”- dijo con acento firme.

Al escuchar al tesorero pensé que toda organización subsiste con dinero, incluyendo la iglesia de Cristo. Se necesita liquidez para gastos de carácter fijo, proyectos y evangelización. Hasta aquí sus palabras son armoniosas con este principio.

Su intervención matutina se complicó cuando su discurso trató de persuadir usando el nombre y la aparente opinión de Dios sobre el tema. El tesorero añadió:

“Hermanos recuerden que Dios te bendice si tu das. El que no da, no será bendecido por Dios”- en adición a esto mencionó otras frases persuasivas, unos datos del registro de cuentas, unas fechas de actividades, y concluyó con un “Dios les bendiga”.

Frases como esas son muy comunes en los servicios religiosos: “Dios da al que da”, “Dios da bendiciones al que contribuye”, “Dios no bendice al que no da”, “Hay que dar para recibir”. “Si quieres que Dios te bendiga, tienes que dar”.

Pero, ¿es cierto que hay que dar para recibir la bendición de Dios?

Permítanme mencionar algunas citas bíblicas que desmienten esa idea generalizada:


      1.   Mateo 10:8
Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

2.   Hecho 8:18-20
Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 19 diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. 20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.

3.       Lucas 6:34
Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto.

4.   2 Corintios 9:6-8
Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. 8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; 9 como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre.

Aunque hay otros tantos versículos, solo recurriremos a estos antes mencionados para propósito del análisis.

La cita numero 1 establece el principio: lo que tenemos es porque estamos vivos, y esa vida constituye un regalo de Dios. Por estar vivos hemos recibido sin haber comprado. Se nos ha regalado. No se puede dar sin antes tener, por lo tanto la razón de dar no es para tener, es porque ya se tiene.

No se compra el favor de Dios ni sus bendiciones, eso nos queda claro en la cita numero 2. No se soborna a Dios, sus bendiciones no están a la venta, son gratuitas. 

No es un sentimiento loable dar a Dios esperando recibir. Esto último nos conecta con la cita numero 3. Promover el “intercambio” con el Creador a través de los programas de recaudación de fondos de la iglesia es incorrecto. En nuestras iglesias debemos promover una cultura de agradecimiento. Debemos entender que Dios se dió por entero hacia nosotros sin reservarse nada.

En la Biblia dar es sinónimo de sembrar. Para sembrar hay que tener semillas en las manos primero. Dios proveyó las semillas, están en nuestras manos, al soltarlas en el terreno éstas abundarán en provisiones para nosotros. Pero recuerda que Dios proveyó las semillas. El hizo abundar la gracia en nosotros primero, lo cual es el centro de la cita numero 4.

Puede que digas, es que no tengo para dar, entonces son para ti las palabras de Jesús en Mateo 7:7 (busca el verso…).

Lucas 6:38 dice: “Dad, y se os dará; medida buena…”. Esto es cierto, pero solo en el contexto de: “de gracia recibiste, dad de gracia”. El primer verso esta incluido en la idea amplia del segundo.

Los diezmos y las ofrendas son una devolución y no una contribución. Para devolver primero hay que recibir. Dios no se detiene a esperar nuestra contribución, ni siquiera nuestra devolución, sus misericordias son nuevas cada día. Su entrega hacia nosotros no depende de la nuestra.

Por ultimo debo mencionar que para comprender éste principio hay que entender las buenas nuevas de salvación. Hay que saber que no hay tesoro en el mundo para pagar a Dios por el sacrificio de Jesús. Si su iglesia no está contribuyendo, es posible que no se esté predicando el mensaje de salvación correctamente. La gente no ha entendido que Dios nos ha dado abundantemente, esos son los rudimentos de la salvación.  Cuando lo complicado se complica, es el momento de regresar a lo básico, y lo básico es que estando muertos en delitos y pecados, Dios envió a su hijo por nosotros. Retome en su congregación el mensaje de la Cruz, y todo lo demás sera añadido.


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