La Quiebra de Kodak y su Relación con la Concupiscencia Humana

La compañía Kodak es mundialmente conocida por sus productos en el área fotográfica. Son pioneros en el desarrollo y comercialización de tecnología de imagen no solo en EEUU, si no en todo el mundo.

Han dominado el mercado fotográfico desde que el empresario norteamericano  George Eastman fundara la compañía 1889 en Rochester, Nueva York, EEUU. Tienen bajo su portafolio una lista considerable de patentes entre las que se encuentra la camera digital. Esta última fue inventada por Steven J. Sasson, un ingeniero adscrito al departamento de investigación y desarrollo del gigante fotográfico neoyorkino.

Kodak hizo que el mercado fotográfico diera un salto al futuro digital dejando a tras los viejos rollos y las obsoletas cámaras análogas. Ante tal derroche de ingenio, cualquiera esperaría un futuro de luces, pero la verdad es que la era digital fuera de ser de beneficio para Kodak resultó ser una desgracia comercial. La compañía se adentró en el nuevo milenio con pérdidas considerables que la llevaron a la bancarrota en enero de 2012. Se podría decir que la compañía esta “fea para la foto”.

Según los expertos, la misma tecnología digital que patentizó y comercializó a finales del siglo pasado, la llevó a una espiral de fracasos de los cuales no pudo recuperarse (Lea el articulo: “Kodak: Derrotado por su propio invento”. 
En palabras simples, la propia experiencia de Kodak con la cámara digital, propicio su fracaso en la era digital.

Permítanme la licencia de comparar caviar con tortillas. En La Biblia, el libro de Santiago nos desarrolla el tema de la concupiscencia humana. La concupiscencia no es otra cosa que la tendencia interna hacia el mal. Nuestras experiencias y vivencias abonan o desarticulan esa tendencia en nosotros. Lo que vemos, oímos y tocamos puede ser un agente concupiscente en nosotros. En claro, lo que venimos diciendo es que nosotros nos encargamos de aumentar la concupiscencias en nosotros mismos. Una ves en nosotros, ellas trabajan en nuestra contra, atándonos a fracasos y bancarrotas espirituales.

He aquí la conexión con la experiencia de Kodak. Su patente digital fue el caballo de troya que los llevo a la banca rota. Cuando andamos lejos de Dios, generalmente no tenemos la perspicacia para discernir entre lo santo y lo profano, así que esas experiencias de pecado se depositan en lo interior de la mente, hasta que llegue el momento preciso para que nos ataquen desde adentro, eso es concupiscencia.

1 Corintios 2:14-16 nos da la solución a la banca rota espiritual. Esto es, permitir que Jesús tome control de tu mente. El saneara la mente de toda experiencia esclavista y pondrá su propia mente en nosotros.

De acuerdo Al “New York Times” Kodak decidió hacer algo similar a lo que te he propuesto, pues ha anunciado no continuar la fabricación de cámaras digitales.

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