La Religion que Daña la Imagen de Dios


Durante el periodo conocido como la Ilustración filósofos, científicos y hombres de estado demostraron su aversión por la Biblia. Hoy día, mas de doscientos años después vemos esos pensadores como ateos insípidos cuyo único propósito era desacreditar, por sus motivos varios, la santidad de la Palabra de Dios.

Contados entre ellos se destacan Voltaire quien predijo el fin de la religión y el establecimiento de la razón como norma, Montesquie, Rousseau y claro Emmanuel Kant quien levanta el estrado de la razón en sus obras “Critica de..” (la razón practica, la razón pura, del juicio).

Pero cave preguntarse ¿son esos pensadores unos caprichosos baluartes de la razón, o su discurso es un efecto bilateral de la misma religión que critican?

En otras palabras, ¿Quien tiene la culpa de que el evangelio de Cristo este desacreditado, los críticos mismos, o los profesos cristianos?

Sin ánimos de ser monocausal, quiero sumergirme solo unos centímetros dentro de este tema.  
Voltaire solía decir con regularidad “écrasons l’infâme”. Con esta frase que literalmente significa “aplastemos al infame”, el pensador se refería con violencia verbal a cualquier forma de religión que persiguiera a quienes no la profesaran. Ese era el infame.

Esa infamia esta registrada amarga pero claramente en los anales de la historia. Por años, durante la edad media, la religión persiguió, oprimió, torturó y mató a todo aquel que no encajara dentro de sus conceptos y opiniones. Llámese cristiana o musulmana, la religión fue la llama que redujo al ser humano a las cenizas del fanatismo, promoviendo una ignorancia intelectual que se alimentaba de la superstición. Fue así como la religión frenó la investigación científica, promovió la dependencia e inventó métodos de salvación marginales a la simpleza del evangelio de Cristo. Entonces Voltaire no estaba del todo errado, ¿ah?

Curiosamente esos mismos superstición y fanatismo son los que Jesús, el fundador de la iglesia cristiana denuncia durante sus poco mas de tres años de ministerio (Mateo 15:8, Mateo 16:1-12, Juan 5:10-17). Siendo que Jesús es la cabeza de la iglesia, y conociendo que él mismo no auspiciaba la superstición ni el fanatismo, entonces tengo que concluir que la iglesia, o las iglesias han cometido errores al dar espacio a dichas prácticas dentro de su doctrinal.

Entonces la iglesia tiene gran parte de la culpa de la desacreditación del evangelio de Cristo.

Si aceleramos la discusión a nuestros días vamos a descubrir que la religión sigue aun minando, con métodos menos represivos claro, la imagen del Dios santo en la tierra. Ahora nos acusan con razón de mercadear con la iglesia, de vender un evangelio de prosperidad, de manipular los recursos de los feligreses. Cada acusación tiene un nombre y apellido que recordamos con vergüenza.  

Pero la mayor vergüenza es la que produce la evidencia de especulación que tiene que ver con los métodos de salvación. Esta es tan inquietante que al verla manifestándose en los pulpitos de la iglesia de Galacia, el apóstol Pablo les escribe refiriéndose a quienes practicaban tal herejía como “tontos” (Gálatas 3:1).

Hoy de nuevo somos tontos, porque promulgamos métodos de salvación que nosotros mismos no podemos sostener. Un hermano se oponía ferozmente a que una persona se bautizara en la iglesia. “Esa persona aun no sabe las doctrinas de la iglesia”, decía con autoridad. Fue cuando el pastor le preguntó a tal hermano: “¿Usted podría explicarle a los miembros de esta junta cual es la doctrina numero 15?”. El hermano titubeo sin poder responder a la interrogante. “Usted lleva 25 años en la iglesia y aun no sabe las doctrinas, ¿como pues pretende detener el bautismo de esta persona alegando que no las conoce aun?”.

Pregúntese, ¿cuantas personas han sido alejadas para siempre del amor de Jesús, porque alguien puso piedras que “tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne (1)”? (Colosenses 2:23).

No tenemos el tiempo de nombrar cada una de esas piedras, sin embargo al generalizar pretendemos hacer responsable a los religiosos de hoy por los Voltaires que han surgido y seguirán surgiendo.

Dios te ha puesto entre tu familia, entre tus vecinos, entre los compañeros de trabajo para que vindiques su nombre. Muchos, por años han ensuciado el nombre de Dios. Pero gracias a El llegaste tú. Con la misma misión de Voltaire, aplastar a los infames pero con el amor transformante de Cristo, enseñándoles a vivir en libertad de los prejuicios, y la oscuridad del fanatismo que controla el sano crecimiento de la verdad en el corazón del pecador.

La iglesia fue culpable en gran parte por la oscuridad de la edad media, pero también lo es en parte por la oscuridad que vive el mundo hoy. Ve tú y di al mundo que Jesús es Luz, que su doctrina es armonía, que su discurso es vida eterna, que su evangelio es amoroso y no represivo o manipulador, que somos comunidad y no religión, que conocemos al Padre en Jesús, y que el Padre nos conoce por Jesús.

(1)Contra los apetitos de la carne, solo el Santo Espíritu puede (Juan 3:6)

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