Cristo Visto a Través de la Historia de Rebeca

Abraham convalecía postrado en su cama, al ver que su senilidad le impediría llevar a su hijo Isaac de regreso a su tierra natal para conseguirle esposa, manda llamar a su siervo. Con un rito poco común le hace jurar encargarse de buscar mujer para su hijo, que para entonces debió haber tenido cerca de 39 años.

El trato entre el patriarca y su mayordomo consistía de lo siguiente: el empleado debía encargarse de buscar mujer para Isaac, pero no la tomaría de las tierras cananeas, si no que viajaría a través del desierto hasta la ciudad de Nacor en Mesopotamia. Allí seleccionaría una joven para ser la esposa de su hijo. Si la joven reusaba la invitación, entonces el enviado quedaba libre de su promesa.
Comenzó su viaje cargando un poco de todas las riquezas de su amo. Al llegar al lugar establecido, decidió esperar cerca de un pozo de agua. Allí elevo una petición a Dios que luego se cumplió al milímetro en la persona de la joven Rebeca.

Luego de conocer que la joven era hija de uno de los primos de Abraham, pidió a la familia que ésta lo acompañara de regreso a Canaan, para ser la esposa del hijo de su amo.
Vemos en la historia de Rebeca e Isaac una historia de amor y fe, pero hay más, veamos…

Un padre desea conseguir una esposa para su hijo (Apoc 19:7), pero esta debe ser de aquel lugar de donde dicho padre se fue hace mucho tiempo (1 Tes 4:17). La novia debe ser del mismo linaje del hijo (Genesis 3:15). Para conseguirla el padre comisiona a una persona de mucha confianza para que la busque (Mateo 28:19).  Cuando el enviado encuentra a la novia le da regalos especiales (Efesios 2:7-8). La familia intenta retrasarla pero ella expresa su deseo de salir lo mas pronto posible hacia el encuentro con su futuro esposo (Apoc 22:17). El novio y la novia se encuentran en el camino y se unen para siempre (1 Tes 4:17-18).

La palabra establece que la iglesia es la novia/esposa del cordero (que es Cristo).  Todo creyente es a la vez iglesia y mayordomo de Jesús. Somos enviados al mundo a buscar a la novia y llenarla del regalo mas grande que Dios nos otorga, la gracia. En el proceso se presentaran obstáculos en el camino, objeciones de aquellos que no tienen planes de convertirse en novia. Esas personas intentaran retrasar el encuentro pero, los enviados saben que no deben retrasarse pues el novio espera.

El amor del padre por cada uno de nosotros nos compromete a la búsqueda. A través de los caminos pediremos de su dirección para llevar las buenas nuevas a otros. Si en el proceso, esos otros rechazan el mensaje, entonces no será nuestra responsabilidad.

La historia dice que el mayordomo adoró a Dios al descubrir que la joven Rebeca era del linaje de su amo. No puedo describirte la enorme satisfacción que se siente cuando Dios te usa como instrumento para salvar a otros. Es como si de alguna manera tu acción arrancara una sonrisa del Dios omnipotente. Es el mejor momento para adorar su grandeza.

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