El Joven que Detuvo el Tiempo

Despertó sudoroso. A la distancia se escuchaba el silbido del tren diluyéndose en la noche. Miro el reloj para descubrir que solo faltaban 20 minutos para que sonara la alarma despertadora. Debía llegar temprano a su entrevista de trabajo. Pensó levantarse, pero estaba muy cansado. Toda la noche había alternado en la frontera entre las pesadillas y los sueños, luchando con un sueño recurrente.

Estaba mentalmente agotado. Intentó dormir pero su mente lo sedujo a pensar en el sueño. Recordaba algo sobre unas máquinas revoloteantes que generaban hologramas a través de los cuales las personas podían cambiar de dimensión.  No recordaba detalles específicos.
De repente su mente comenzó a despertar imágenes. Pudo recordar algo del sueño, aquellas maquinas podían detener el tiempo. Guiado por su mente letárgica ideó un plan para poder descansar. Usaría su reloj para detener el tiempo.

Así puso su mano sobre el despertador, localizó el botón negro, lo activó y en medio de la oscuridad detuvo el tiempo...

Segundo después se rindió a las sombras. Los hologramas brotaban de su pequeño reloj de noche. Los vio transformarse en nubes azules verdosas que vestían la oscuridad. La nebulosa se desplazaba por el cuarto al ras del suelo. La vio escurrirse por debajo de la puerta y perderse dejando su destello lumínico.

Vió como se curvaba el espacio a su alrededor. Líneas delgadas le daban forma a las paredes negras del cono. Estaba en el mismo centro de la curvatura en el tiempo. Miro a través del túnel y vio que al fondo a su izquierda estaba su cama que se alejaba lentamente bajo el halo azul de la nebulosa. Volteo a su derecha, para ver su cuarto y el reloj que marcaba una hora fija. Lo había logrado.

Un tiempo después sintió que desde el fondo derecho alguien mencionaba su nombre. Asustado miro pero no vio nada. Pero la voz continuaba haciéndose cada vez mas fuerte. Abrió sus ojos para quedar cegado por la luz. En medio de la confusión visual diviso a su madre que le decía:

Hijo, son las 10:40 de la mañana, ¿qué haces en la cama, no tenías una entrevista a las 9 de la mañana?

Despierta...

El mundo no se mueve en torno a tus fantasías. Hay realidades que no puedes alterar. Puedes pasarte la vida entera en una película personal. Pero eres materia que será absorbida por el movimiento incesante del tiempo.

Puedes alterar las ideas del universo en tu propia mente, pero no puedes alterar la mente que ideó el universo. Y esa mente solo desea salvarte.

No hay nada que puedas hacer para cambiar el curso del tiempo, como tampoco hay nada que puedas hacer para evitar que Dios te ame como lo hace.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gustó mucho, esa es la realidad de muchos.
Zaian

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