Cuídate de Emitir Juicios

La señora descubrió que su marido mantenía una relación “comercial” con una prostituta del lado sur de la cuidad. ¿Qué opinión podrá tener la esposa acerca de esa mujer que entretiene a su esposo?

El joven de 11 años despertó de madrugada. Al escuchar un carro que llegaba a la casa. Se asomó a la ventana para ver a su madre vestida con muy poca ropa despedirse apasionadamente de un señor que no conocía. ¿Que pensará este joven de su madre?

La esposa encontrará poca la oferta de insultos que ofrece la academia, para referirse a la fulana. El hijo lo consumirá la vergüenza, pero el amor que tiene por su madre, muy probablemente hará que la vea como una santa luchadora.

Cuando se trate de juzgar a los demás debemos ser cuidadosos. La opinión del ser humano es un proyecto cimentado sobre la percepción que tenemos del pasado y las expectativas del futuro. Pero la percepción y la expectativa se nutren de la subjetividad. ¿Como entonces emito juicios serios sobre una base tan inestable?

La familia Sullivan es profundamente etnocentrista. Detestan a los orientales, específicamente a los japoneses. A tal punto que todos los miembros de la familia extendida (tíos y primos) solo poseen vehículos americanos. Toyota y Honda no son permitidos en sus garajes. ¿Cual sería tu opinión acerca de esta familia?

Aunque el caso anterior es hipotético, lo que no lo es, es el hecho de que existe una Familia Sullivan que perdió sus cinco hijos, a bordo de barcos de la marina estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. Sin duda eso cambia un poco el panorama, no!.
Aunque mis palabras se inclinan hacia lo condicional, mi intención no es argumentar a favor del relativismo. Solo quiero llamar tu atención hacia el hecho de que poseemos una visión limitada de nuestro entorno. La bi-dimensionalidad de nuestra perspectiva tambalea la credibilidad de nuestro testimonio.

No es seguro sostener nuestras opiniones confiados en lo que vemos, porque siempre hay detalles que no podemos ver.
No por más Jesús declara en la palabra que no debemos juzgar a los demás (Mateo 7:1). Nuestra percepción es de dudosa reputación (Jeremías 17:9). El “yo creo, yo siento y yo pienso”, es un terreno de arena movediza.

Siempre que veas personas que opinan diferente a ti, piensa en el carácter de Dios. El es todo Justicia y todo misericordia. Sin embargo, ante la imposibilidad que tenemos que ejercer lo primero, Dios nos insta a tomar y manifestar lo segundo por medio de la presencia de Jesús en nosotros (Mateo 9:13, Mateo 12:7, Lucas 6:36).

Aunque las circunstancias nos seduzcan a pensar mal acerca de alguien, piensa que para aquello que no entiendes, siempre habrá alguien que tendrá un porque. Por eso inclínate hacia la misericordia hasta que te duela la espalda. Ese es un terreno seguro para el ser humano.

1 comentario:

Zaian dijo...

Creo que tu artículo va de acuerdo a la realidad que estamos viviendo en Lares desde la semana pasada. Gracias por publicarlo

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