¿El Viejo Hombre Aun Vive en Mi?

Tomemos unos minutos para asimilar el poderoso mensaje que el Apostol Pablo nos entrega en el capítulo 4 del libro de los Efesios. Comenzando desde el versículo 22:

Eph 4:22  …que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos,
Eph 4:23  y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente,
Eph 4:24  y os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad.
Eph 4:25  Por tanto, dejando a un lado la falsedad, HABLAD VERDAD CADA CUAL CON SU PROJIMO, porque somos miembros los unos de los otros.
Eph 4:26  AIRAOS, PERO NO PEQUEIS; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,
Eph 4:27  ni deis oportunidad al diablo.
Eph 4:28  El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad.
Eph 4:29  No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan.
Eph 4:30  Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, por el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
Eph 4:31  Sea quitada de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia.
Eph 4:32  Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.

Según la idea del apostol, los seres humanos tienden a aferrarse al viejo hombre, y para hacer justicia, a la vieja mujer. Es como si se nos hiciera difícil permitir la muerte de esa vieja criatura. La teología paulina defiende el hecho de que en Cristo somos recreados. Pero para que se complete la recreación, el escritor nos insta a dejar hundir en el mar del olvido aquello que antes fuimos. Ese viejo hombre representa nuestra tendencia al mal.  

¿Cómo saber si aun vive en nosotros esa vieja criatura?

Pablo nos lista las principales evidencias de la supervivencia del viejo yo.

1.       La Mentira: En todas sus manifestaciones, es una fuerte evidencia de que el fulano susodicho aun vive en nosotros. Tengamos en cuenta que la mentira se manifiesta de diferentes maneras: se dice, se vive, se aparenta y en ocasiones se da a entender como verdad.

2.      El Enojo: Al hablar de enojo, nos referimos a la pérdida de control. Sin duda hay situaciones que nos molestan y lo demostramos enojándonos. No hay nada de malo en esto último. El problema es cuando el enojo desborda la copa del autocontrol.  Según Pablo, cuando el ser humano pierde el control de si mismo, el enemigo toma las riendas (Versiculo 27). La volatilidad de carácter es una muestra de debilidad y no de fortaleza. Un carácter fuerte es aquel que soporta vaivenes sin perder el control.

3.      El Robo: El robo es compartir con los demás para mi propio beneficio. Es la expresión más perfecta del sano egoísmo.  Es por eso que Pablo recomienda al ladrón que trabaje, adquiera recursos y los comparta con los demás. Compartir lo propio es la mejor medicina para enfermar el orgullo propio hasta hacerlo morir.

4.      Las Malas Palabras: El texto de Efesios va más allá de simplemente palabras soeces. Puede que el vocabulario sea culto, y la expresión socialmente aceptada, pero eso no garantiza que las palabras sean para edificación. Impartir gracia es llevar a Dios al corazón de la gente. Las palabras que tienen la intención de difamar, adular, criticar, humillar,  controlar, etc, provienen de un corazón que se aferra a la vieja criatura.

5.      La Amargura: De la lista del versículo 31 solo tomaré la amargura. Creo que es el último rasgo del viejo hombre que abandonamos.  La amargura es la manifestación externa del desaliento interno. Cuando se vive estando muerto, cuando se vive en infelicidad, cuando no se disfruta la vida, cuando se carece de propósito, se vive en amargura. Estar muerto es estar sin Cristo (Efesios 2:1), principal razón de la amargura. Pero hay otra manifestación de la amargura. Cuando el viejo hombre posee más terreno que el nuevo hombre en el corazón humano, entonces el cristiano es un cristiano amargo. Puede que no haya mentira, enojo, malas palabras o robo; sin embargo la amargura aflora por los poros. La única manera de eliminar tal condición es contemplar el perdón de Dios a través de Cristo (Efesios 4:32).

En Efesios 4:17, Pablo nos aconseja dejar la vieja vida. Por medio del Espíritu Santo podemos lograr la renovación interna (versículo 23). Su intención es demostrarnos que en Cristo, el viejo hombre esta derrotado. Que carece de toda lógica seguir invirtiendo recursos en un proyecto sin futuro. En Jesús la vieja naturaleza es un proyecto sin futuro.

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