Pedro Navaja y Mi Empresa de Limpia Botas

Armar o romper, abrir o cerrar, formar o descomponer. A través de la vida nos envolvemos en proyectos, algunos de ellos grandes otros insignificantes.


Nos envuelve la emoción al comenzar esas empresas. Planificamos, ideamos, soñamos con los métodos y las conclusiones pero, por razones a veces explicables y otras inentendibles amanece el día en que perdemos todo interés en continuar.


Buscando bien adentro de mi mente, en el archivo de los proyectos fracasados he encontrado algunos ejemplos que quiero presentarte:


A los 10 años quise hacer una veleta. En la escuela estudiábamos sobre el ambiente, el calor y el viento. Querer construir tal artefacto fue mi primer tanteo hacia el diseño científico. Analice el método, soñé con el resultado pero, por alguna razón que mi memoria reúsa devolverme, abandone el proyecto y mi sueño como diseñador.


Mas tarde quise ser un empresario limpia botas. Negocié con mi vecino Luis y aceptó. Yo pondría el capital y él sería la mano de obra. Compré los paños, el cepillo, el líquido y la pasta. Coloqué todo en una caja de madera diseñada especialmente para limpiar zapatos. Lanzamos el proyecto un domingo mientras se celebraba la misa en la iglesia del barrio. Recuerdo que hicimos algún dinero, estábamos contentos, la empresa estaba produciendo dividendos. Al regresar a casa mi mamá me pregunto que hacía, le expliqué el propósito. Ella como siempre, argumentó sobre mi seguridad y me obligó a cerrar el negocio.


A los 12 años deseé ser pintor. Me inscribí en la escuela de Bellas Artes y comencé a tomar clases. Aprendí a sombrear la sombra y a iluminar la luz en botellas de cristal. Nada más aprendí, pues luego de unos meses los colores y los lienzos dejaron de interesarme.


Un poco más maduro y luego de participar como actor en una obra en el teatro de la escuela, quise jugar a ser productor de teatro. Junto a mi amigo Daniel escribimos una adaptación para las tablas, de la famosa canción “Pedro Navaja” del popular cantante panameño Ruben Blades. Ensayábamos todas las tardes luego de la escuela. Lo hicimos por algunas semanas hasta que el interés se desvaneció en el tiempo.


Poco tiempo después de la fallida obra teatral, comencé a reflexionar sobre mi existencia. Me di cuenta de que era necesario reevaluar mis actitudes y en menudas ocasiones comencé a hacerlo. Era mi etapa de adolescente, cuando las hormonas se confabulan con el universo para augurar un horizonte sombrío. Lo intenté muchas veces pero el fracaso me hizo desistir.


En la frontera de la adolescencia, justo antes de ser responsable, quise ser cristiano. Pero temprano me di cuenta de que no era mi empresa. Si lo hubiera sido, tantos años después no estaría escribiéndoles sobre eso. Me di cuenta de que en ves de ser empresario o mano de obra, era materia prima. Que mi Señor, soñaba con los métodos que me habrían de transformar y más aún, anhelaba ver la conclusión en mi. Hoy tantos días después, su método sigue cincelando mis contornos. Aún no veo el resultado final pero, veo que no desiste en su proyecto de hacerme su hijo.


Muchas veces abandoné mis empresas. En algunos casos la razón es evidente en otros, por más que busque no encuentro una explicación. Sin embargo, ésta empresa que El ha empezado en mi continua en su paso de progreso. A veces gatea, a veces corre como avestruz, pero nunca cesa. Tengo su promesa entre mis sienes. Me ha dicho: “...el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. (Filipenses 1:6).


PD: Ahora quiero aprender portugués

1 comentario:

Anónimo dijo...

Siempre, y para bien me impresiona conocerte mejor! Que bonito que soy testigo de muchas mas empresas en las cuales no has sido desertor fracasado, sino exitoso y habil colaborador. Te doy mi lista de favoritos!
Padre amante y dedicado no solo de los natural y felizmente procreados, sino de los espiritualmente procreados que aun en la distancia (no solo la de KMs) permanecen en tu arrugada lista de peticiones.
Colaborador siempre entusiasta con Dios para adornar mi vida de felicicdad y proteccion.
Servidor Genuino de un Dios Poderoso que te hace levantar, emprender, dar,motivar,impartir, luchar,ministrar y continuar. NO ha habido pausa ni la habra por ahora, asi que simplemente continua en esta Empresa que no es tuya, pero tu si eres de ella, poniendo el talento que Dios te multiplica impresionantemente a su entero servicio. Estoy a tu lado tambien.
Te amo y que feliz que estamos vivos, que siento esto y tu puedas saberlo. Dios te haga mucho bien! Tu esposa Militza.

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