El Pájaro Carpintero que Defendía su Territorio

Uno de estos días mientras estacionaba mi vehículo en el lugar acostumbrado, me di cuenta de que un sonido extraño provenía de algún lugar del panel del mismo.

Me dediqué por unos momentos a localizar el extraño sonido que a juzgar por su insistencia debía haber sido el aviso de una alarma puesta por algun japonés inquieto, que me indicaba que mi carro tenía un serio problema o que algo no andaba bien con el vehículo. Prendí y apagué las luces, examiné las llaves (estaban fuera del interruptor), en fin, me di cuenta de que todo lo habitual estaba en su lugar. Salí del carro y cuando traté de seguir el fuerte sonido descubrí que era producido por algo que hacía tiempo no veía, un pajaro carpintero.

El cuadro que presencié me causo una gran impresión. En muchas otras ocasiones había visto pajaros carpinteros perforando árboles de palmas, e incluso cuando niño en el campo donde crecí en Santiago, Republica Dominicana, les lanzaba piedras para asustarlos. Pero lo que veía en este caso era algo diferente, el ave cantaba su habitual chirrido mientras perforaba un poste de alumbrado y transmisión eléctrica.

Permanecí un rato mirando aquel drama y pensando. La naturaleza se rehusa a perder su patrimonio, mientras el más temible de los depredadores mata las especies y se jacta despedazando el territorio que una vez, por creación, les perteneció.

No solo nos enfrentamos al peligro de que muchos de los animales existentes hoy día, mañana solo sean parte de fábulas infantiles, si no que irresponsablemente destruimos la belleza de la naturaleza, rompiendo, quemando y desmembrando los bosques.

El fuerte dolor de muelas que te obligó a extraerte la pieza dental una mañana, fue a causa de ignorar la carie que por muchos años, día tras día notaste crecer en tu boca. Hablando en sentido figurado, dentro de unos años no tendremos dientes. Si ignoramos el genosidio vegetal hoy, no habrá terreno verde mañana, tendremos que trasladarnos a los irónicos lugares, en donde los urbanistas han cedido por pena (como quien permite que un perro hambriento lama las migajas de pan que caen al piso), por remordimiento quizás, un pequeño espacio para ser llamado parque, para poder ver las extrañas especies verdes, llamadas árboles.

El pájaro carpintero, inconcientemente quizás, hace su parte para luchar contra aquel que le ha cambiado su habitat. Tu y yo criaturas "más" racionales nos cruzamos de brazos y premiamos, pagando grandes cantidades de dinero, a aquel que nos contruye una casa en la espalda lacerada de lo que algún día fuera un area verde.

Apocalipsis 11:18
Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Con el uso de los "avances' tecnologicos para "facilitar" nuestras tareas, todos de una manera u otra, concientes o inconcientes, contribuimos al degaste del ecosistema. Yo estoy segura de que con alguna de mis acciones estoy afectando negativamente al ambiente y no he podido imaginar cuanto. Recuerdo una experiencia que pase con una companera de clases que pertenecia a una denominacion cristiana. Ella me ofrece viajar en su carro a la capital para asistir a una actividad, en el viaje se comia un dulce. Luego lanzo fuera del carro el papel que lo cubria. Realmente yo no estaba acostumbrada a ver eso y grite un impulsivo "NOOOO". Ella se asusto y me dijo QUEEE? Le dije QUE HACES? No hubo una contestacion concreta, solo me dijo HAY QUE TIRAR BASURA PARA QUE OTROS TENGAN TRABAJO Y LA RECOJAN. Me quede fria. No puede ser que estemos tan adaptados a reparar y no a evitar afectar. Opino que en el trancurso de la vida y durante la busqueda de conocer a Dios, debemos evitar aquellos habitos que sepamos ponen en riesgo la creacion. Le comprenderemos y amaremos mas si apreciamos y aprendremos de la naturaleza. No digo que los q tiran basura no aman a Dios, afirmacion que es atrevida, absoluta y, por ende, falsa ya que no a todos se les ha inculcado la conciencia ambiental y alguien puede estar en el proceso de aprender, aun cuando ha decidido caminar con Dios. Solo digo que no se han percatado de hasta que punto llega el amor de Dios y cuanto se dedica a su creacion. Este conocimiento nos complementa. Un abrazo Cesar. "Viva el ambiete"

Cesar Tavarez dijo...

Me uno a ti en tu exclamación: "Que viva el ambiente"
Gracias por tu comentario.

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