Tres niños y un tractor

Ese día desperté con el ánimo de dedicar tiempo para limpiar el patio. Era un día perfecto, enmarcado en una semana de muy poca lluvia, lo que garantizaba un terreno seco y manejable.
Monte mi tractor y comencé cortando la grama del frente de la casa, haciéndolo así me aseguraba que esta parte de la casa estuviera presentable, si el día cambiaba y empezaba a llover.
Al terminar la parte del frente, baje por el costado de la propiedad y comencé a cortar la grama accesible en la parte plana detrás de la casa.
Con cerca de 3 mil metros cuadrados de terreno, solo puedo acceder un tercio de este con el tractor. El resto posee una inclinación que haría difícil el trabajo usando el vehiculo. Pero ese día, luego de completar el corte de la grama en la parte plana del patio trasero pensé: que bien se vería la parte inclinada con la grama al ras del terreno. Así que me aventure y conduje el tractor hacia esa área.
Era maravilloso ver como poco a poco, las cuchillas iban cortando y limpiando el patio inclinado. Todo fue miel sobre hojuelas hasta que las gomas del pequeño vehiculo perdieron tracción. Y quede totalmente detenido, sin posibilidades de subir ni de terminar lo que me faltaba del patio. Ahora había comprendido mi error.
Use mi ingenio hasta convencerme que debía pedir ayuda. Llamé a mi esposa y mi sobrino para que me ayudaran. Luego de preguntarme porque había hecho algo así, mi esposa comenzó a empujar el tractor junto con el muchacho. Prácticamente no se movía. Intente acelerar mientras empujaban, pero una de las gomas estaba prácticamente en el aire. Luego de casi media hora de intenso trabajo bajo el sol ardiente de la 1 PM, logramos sacar el tractor prácticamente empujándolo cada centímetro.
Subí a la casa exhausto y tome una hora para descansar, y así permitir que el sol descendiera un poco de su desafiante posición.
Monte de nuevo el tractor, pasee a mis tres niños en él por unos minutos y continué cortando la grama en el llano detrás de la casa. Pero ahí estaba la parte inclinada a medio terminar. No podía permitir que se quedara incompleta. Así que tome de nuevo la decisión de bajar y cortar lo que faltaba. Esta ves tardo menos en suceder. Al ver la rueda derecha rotar libremente descubrí que había caído exactamente en el mismo lugar que antes. El tractor no se mueve. Y peor aun, como el terreno estaba lizo por la vez anterior, con cada acelerada el tractor descendía unos centímetros.
No quería llamar a mi esposa y mi sobrino otra ves. ¿Que dirían de mi?
Así que trate de resolver la situación por mi mismo, pero era inútil. Cada ves el tractor caía mas y yo con él. Fue en ese momento cuando vi que mis niños de 9, 6 y 3 años estaban mirándome asustados.
Me preguntaron: ¿qué pasó Papi?. Le contesté que no podía sacar el tractor de aquel lugar. Entonces los vi tomarse de la mano haciendo un circulo. Desde donde estaba vi que inclinaron sus rostros y comenzaron a orar. En eso momento vi que la solución a mi problema estaba en la oración.
Así que ore una corta oración pidiéndole al padre que hiciera crecer la fe de mis hijos. Monte el tractor, lo encendí y lo aceleré. Sin el mas mínimo esfuerzo, la rueda agarro tracción y el vehiculo comenzó a moverse de donde estaba. Todavía estaban los tres orando cuando les pase por el lado. Al abrir los ojos el carrito, como ellos lo llaman, estaba frente a ellos.
Dios es poderoso. Si se ocupa de pequeños detalles como este, ¿qué crees que hará con los problemas difíciles que hacen sufrir el corazón de sus hijos?
No son nuestras fuerzas las que nos sacaran del hoyo de la desesperación que causa la enfermedad, la insolvencia económica, los problemas matrimoniales, etc. Solo Dios puede dar paz y solución a los problemas humanos. Así lo dice el Salmo 40:
1 Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. 2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. 3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mi amor, que bueno ha sido Dios con nuestra femilia, que nos ha regalado esas ovejitas tan especiales a nuestro rebano. Gracias a Dios porque me dio sabiduria para escogerte como padre de mis hijos. Gracias a ti por procurar constantemente, con la ayuda de Jesus, ser un sacerdote sabio que dirije nuestro hogar al encuentro con Jesus.Te amo

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