San Hanitizer

Un hombre se encontró en el camino hacia un pueblo cercano de una ciudad, cuyo nombre no me quiero acordar, a La Muerte, la saludó y le preguntó hacia donde se dirigía. La Muerte le dijo: “Voy para La Gran Ciudad a matar 5 mil personas de gripe cochina”. El hombre le respondió: “Que bueno que no voy a estar”. Se despidieron y cada cual cogió su camino.
Al otro día el hombre se despertó temprano y como de costumbre recogió el periódico, se sentó a la mesa, se llevó el café a la boca y comenzó a leer el periódico. Al abrir el diario cual fue su sorpresa al leer el titular en gigantes letras rojas: Mueren 10 mil a causa de la gripe porcina. El hombre se enfureció con La Muerte, tiró el periódico al suelo y comenzó a murmurar: “muerte mentirosa, no sé por qué me puse a hablar contigo, me cogiste de tonto…”. De inmediato fue a la habitación, guardó la ropa en su maleta, se vistió y salió del pueblo cercano. En el puente que divide el pueblo de La Gran Ciudad se reencuentra con La Muerte y enfurecido le reclama: “Muerte es usted una mentirosa, me dijo que mataría cinco mil personas de gripe porcina y el periódico reportó diez mil, no sé ni por que hablé con usted…”. La Muerte de manera tranquila le dijo: “Yo maté 5 mil de gripe porcina los otros 5 mil murieron de miedo”.
Hace unas semanas Puerto Rico se levantó con la noticia de que necesitaba mejorar sus hábitos higiénicos con el fin de evitar la propagación del virus A1NH1.
“Oh!, y quién podrá defendernos”.
Yoooooooooooooo! El San Hanitizer
De inmediato las grandes cadenas truqueras se dieron a la tarea de sacar sus alcoholizadas mercancías para contrarrestar esta enfermedad. La ciudadanía se transformó de la noche a la mañana en una usuaria de este líquido mágico. No solo eso se creó una barrera psicológica en contra del virus por el mero hecho de vaciar en las manos un poco del ungüento alcoholizado. Las personas se creyeron protegidas por este santo.
El famoso Hand Sanitizer se ha vendido tanto que en un Sam’s Club del oeste de la isla se vende una paleta completa en la mañana y otra en la noche, todos los porcinos días. La gente no dejó de salir a los centros comerciales, al cine, a las reuniones de politiquería, al BBQ, a los cumpleaños, a la playa y uno que otro a la iglesia por este virus, porque para protegerse contra el mal no bastaba persignarse había que usar a San Hanitizer.
Los sanitizers no sustituyen al jabón y además el uso excesivo de este ocasiona la remoción de la capa aceitada de la piel que es la que nos protege contra bacterias, aparte de resecarla. No me tomaría por sorpresa que alguien en ese afán de ser “higiénico” se la pase en la cara, se monte en el carro, la policía lo detenga le haga prueba de aliento y de positivo ya que estos contiene un 62% de alcohol. Es tanta la fe que se le tiene al producto que con un poco basta para acceder a una tienda y sentirse inmune a lo que sea, no importa lo que toque, tengo el San Hanitizer.
Más de 40 millones de personas en el mundo están contagiadas con el virus que produce el SIDA y parece no ser tan importante, se espera que mueran sobre 3 millones de personas de esta condición cada año y parece que no es tan importante educar más allá de la abstención. Se crea un protocolo escolar para la cochina pero la educación en sexualidad es esquivada y tratada como tabú. En la isla higiénica del encanto aprendimos a sobreponernos a esta que pasa con lo "prohibido". Dale cabeza.

Por: Israel Torres

1 comentario:

Anónimo dijo...

tipo, a la verdad que estas bien loko, pero esta bueno

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