Puedes ganar, hay otros contigo....


Probablemente estés en un ambiente donde todos los que te rodean difieren de tu forma de pensar, y tal vez no sólo difieren, sino que creen que lo que tú crees son conceptos anticuados, obsoletos y ridículos.

Bajo esas circunstancias, nos sentimos como si estuviéramos sentados en el sector amarillo del estadio con el emblema del equipo de los rojos. Esa era la condición de Daniel y sus amigos cuando fueron capturados por los babilonios. Traían en sus manos
el emblema del León de la tribu de Judá mientras el resto del mundo creía que Judá
era el equipo vencido.

Daniel 1 muestra que los hijos de Israel decidieron iniciar el torneo ganando el
primer partido, aún cuando formaban parte de la minoría, en cuanto a número se refiere.

Daniel 2 nos habla de otro desafío para el profeta y los miembros de su equipo,
interpretar el sueño del rey Nabucodonosor.
Tal vez sientas que estás solo contra el mundo. Todos, incluyendo a tus amigos,
piensan que no tiene sentido mantener una comunicación con un Dios que, en ocasiones,
ni siquiera tú estás realmente convencido de que existe.
Daniel hizo lo que tú deberías hacer cuando sientes que estás en medio de una
avalancha que amenaza con enterrar tu fe:

1. Daniel 2:17. Encuentra a otros que comparten tu misma fe. En cada lugar se
pueden encontrar algunas rodillas que no se doblaron ante el equipo amarillo. (1
Reyes 19:18.)

2. Daniel 2:18. Junto, con tus amigos en la fe, pídanle al entrenador que les muestre
cómo resolver el problema. A decir verdad, dejen que el entrenador resuelva el
problema y establezca la estrategia para la siguiente movida. Si se lo pedimos con fe, Dios responderá porque hay un Dios en el cielo que da sabiduría y conocimiento a
los entendidos.

3. Daniel 2:20. Está preparado para darle a Dios todo el crédito de la victoria.
Siempre recuerda que tú y el Señor son la mayoría y que estar de parte del Señor hace
que tú y tus amigos estén en el equipo ganador. Si todavía no lo puedes ver, el futuro así lo revelará.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que bueno saber que hay un victorioso que comparte su victoria (Jesus y nada mas) y que alegria verte disfrutar de sus bondades. Como tu dices el que esta lleno del Espiritu Santo se desborda y hasta los que lo rodean saborean su delicia. Dios te bendiga siempre, mi amor, te ama tu esposa.

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