Desorientado por un Maniquí


“Era la Gloria vestida de tul con la mirada lejana y azul

que sonreía en un escaparate con la boquita menuda y granate,

y unos zapatos de falso charol que chispeaban al roce del sol.

Limpia y bonita. Siempre iba a la moda. Arregladita como pa' ir de boda.

Y yo, a todas horas la iba a ver porque yo amaba a esa mujer de cartón piedra,

que de San Esteban a Navidades, entre saltos y novedades, hacía mas tierna mi acera.”


Oh el mundo de la percepción!!!!

¿Que hago si todo lo que veo lo juzgo en torno a mi percepción?. ¿Que hago si mi brújula se nutre de un norte inseguro?

La porción de la canción “De Carton Piedra”, del cantante catalán Joan Manuel Serrat, presenta la historia de un desquiciado que se enamora locamente de un maniquí. A quien describe como la mas hermosa y sincera mujer que existe.

La pregunta que aflora es: ¿Quién convence al enamorado de que su fijación es una quimera? , difícil tarea!!

Yo, en mi carácter personal, no estoy enamorado de una muñeca de cartón. Soy estable, he estudiado, tengo una familia, amigos, planes materializables y sueños cumplibles. No me considero un desquiciado. Pero tengo en común con el loco de la canción el hecho de vivir de percepciones.

Mis ojos captan, mi cerebro interpreta. Interpreta en base a mis experiencias, a mi accidentada historia. Pero cada vida es una historia, entonces cada vida posee una percepción particular del universo.

Ante tal multiplicidad: ¿como puedo saber si lo que percibo es la realidad?, ¿Quién nos convence de nuestra quimera?

Este pensamiento me crea incertidumbre. Solo quiero tomar el norte por el cuello y hacerlo detener. Pero mi norte está en mi mente, lo he creado y lo modifico a conveniencia. El asunto es cuando adquiere personalidad y se auto-modifica creándome mayor incertidumbre.

Es por eso que no puedo depender de mi percepción. Busco un norte fijo. Busco un punto de referencia que no dependa de sentimientos, de días soleados ni noches de luna.

Entonces, cuando reconozco que no puedo, aparece la solución sonriente al norte de mi brújula. Y mi percepción deja de ser mía para convertirse en la suya. Y toda esa maraña filosófica desaparece cuando caigo de rodillas ante su grandeza. Y veo que es fiel, que no se mueve, que no cambia.

Y en su nombre solicito ayuda. Y se convierte en camino, por donde transitar; verdad que seguir; vida, la vitalidad a través del tiempo.

Ya no vivo yo, vive Cristo en mi. Y lo que vivo en “Cartón Piedra”, lo vivo en la sangre que me limpió y perdonó mis desvaríos.

He aprendido a no confiar en mi corazón, pues de el mana la percepción personal. La misma que me desorienta, que me miente y me engaña. He aprendido a saturar mi necesidad, con la gracia inagotable de Jesús, norte fijo para mi vida, y para la tuya si estas en la misma desorientación que yo..

2 comentarios:

Anónimo dijo...

una pregunta, que te hace sentir tan seguro de que tu religion o Cristo no es una quimera?

Cesar T dijo...

La religión sin duda podría ser una quimera. Pero no es de religión que habla mi escrito. Habla de algo mas poderoso. Algo que hace realidades mis días, que me hace tomar buenas decisiones para mi, para los que amo y aun para los que no he aprendido a amar. Es un asunto de resultados, de datos estadísticos específicos que me han demostrado que soy mejor papa, mejor esposo, y mejor ciudadano, si estoy cerca de Cristo. Ver a mis hijos felices, a mi esposa realizada, a mis amigos y conocidos siendo bendecidos me hace convencer que no es un espejismo lo que vivo, si no la esencia de la felicidad. Te invito si gustas...

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