“Por sus frutos los conoceréis”


La naturaleza del hombre ha sido discutidas por siglos desde diferentes corrientes tanto científicas, filosóficas, sociológicas como religiosas, todas ellas con la intención de explicar como somos los humanos. No es mi intención entrar en la complejidad de ese debate pero si quisiera resaltar algo que me resulta interesante. Santiago 1:17 dice que toda buena dadiva proviene de Dios y Jesús en Mateo 7:16 dice que por sus frutos los conoceréis refiriéndose a las personas, mas tarde en Gálatas Pablo desarrolla la idea de “los frutos del Espíritu” que son esas cualidades que caracterizan a las gente que han creído en el evangelio y que me recuerdan aquellos frutos de los que Jesús hablaba. Veo entonces aquí un trazo interesante, tanto los frutos como las dadivas provienen de Dios por lo tanto no es algo que surge de nosotros y por ende es una cosa exclusiva de Dios queriéndose manifestar humildemente en sus criaturas exhibiendo cuan misericordioso es Él para quien no lo merece (nosotros). Así que si ves alguna cosa buena o alguna cualidad de virtud en alguien piensa que son las obras de Dios y las cualidades de Dios, no veas al hombre por que solo es un humilde recipiente de la Majestuosa Gracia de Dios. Por tal motivo debemos se cautelosos al hablar de las obras de otros por que podríamos estar criticando la obra de Dios.


A ti te digo “por sus frutos los conoceréis”



2 comentarios:

Mariela dijo...

El fruto no puede esforzarse por crecer....él es solo un resultado del crecimiento del árbol. El da testimonio de que está hecho.

"El fruto del árbol testifica si éste es bueno o corrupto. Ningún buen árbol puede producir frutos malos. Ni el árbol malo producir buen fruto. Por sus frutos los conocerán. Hablemos y obremos para que nuestros frutos puedan ser de justicia, y dejemos brillar nuestra luz en buenas obras. La profesión no significa nada. Dios aprobará solamente una vida piadosa. . . (Alza tus ojos, p.152)

Si bien los buenos frutos testifican de la obra del Espíritu de Dios en los corazones, lo contrario también es cierto.

"Pero ellos [los dirigentes judíos] no lo querían recibir. Mientras pretendían guardar la ley, la invalidaban mediante sus acciones. Aunque tenían ojos, no veían debido a la ignorancia que había en ellos por la dureza de su corazón. La impureza de sus corazones, las costumbres contaminadoras de sus vidas, su egoísmo, su envidia, sus celos, sus malas sospechas, su transgresión de la ley de Dios mientras pretendían guardarla, continuamente daban testimonio de su carácter. Al árbol se lo conoce por sus frutos. Cristo desenmascaró su verdadero carácter. Declaró que estaban "enseñando como doctrinas mandamientos de hombres" (Mar. 7: 7). Además dijo: "Ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios" (Mar. 12: 24) (Cada día con Dios, p.275)

"Cuando el Espíritu Santo obre en las mentes humanas, se manifestará en las iglesias una norma más elevada en el lenguaje, el ministerio y la espiritualidad que lo que por ahora se puede ver. Entonces nuestros hermanos serán refrigerados por el agua de vida, y los obreros, al trabajar a las órdenes de la misma Cabeza, nuestro Señor Jesucristo, revelarán a su Maestro mediante sus palabras, su espíritu y toda forma de servicio, y se animarán mutuamente para realizar la grandiosa tarea final en que se hallan ocupados. Habrá un saludable aumento de la unidad y el amor, que dará testimonio al mundo entero de que Dios ha enviado a su Hijo para nuestra redención. Se podará la vid, y se obtendrán muchos frutos. Los pámpanos que no produzcan el precioso fruto del Espíritu, es a saber, palabras y actos semejantes a los de Cristo, serán separados de la cepa madre. La verdad divina será exaltada y, al alumbrar como una lámpara encendida, la comprenderemos más y más plenamente aún (Cada día con Dios, p.311)

Los cristianos serán juzgados por sus frutos. (Consejos sobre la salud, pag.101)

El cristiano es un representante de Cristo. Ha de mostrar al mundo el poder transformador de la gracia divina. Es una epístola viva de la verdad de Dios, conocida y leída por todos los hombres.

La regla que dio Cristo para determinar quiénes son sus verdaderos seguidores es: "Por sus frutos los conoceréis" (Mat. 7:16,20)... (Dios nos cuida, póg. 343)

Zaian E. López Ramos dijo...

Gracias Gabby por escribir y expresar tus piniones sin miedo y desinteresadamente. Por sus frutos los conocereis.

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