Estúpido

Permítanme la licencia literaria de usar la palabra “estupidez”. Recuerdo haber sido ágil cuando niño, y esa agilidad me permitió ser creativamente estúpido. Aquí algunos ejemplos:
Escribir una carta a una niña, declarando mi devoción por ella, aun cuando a penas conocía su nombre, fue algo estúpido.
Ir a aquella tienda de espejuelos y preguntar si tenían chocolates, venciendo el estúpido reto de un grupo de adolescentes, a los cuales quise demostrar mi hombría emergente, fue estúpido. Ser capturado por la seguridad de la tienda y explicar con vergüenza que se trataba de un estúpido juego de niños, fue vergonzosamente estúpido. Y luego ver a mis amigos reírse de mi estupidez, fue tristemente estúpido.
Haber aceptado la invitación de un grupo de adolescentes, a ir al filo de la media noche a un bosque, poniendo en riesgo la salud y la vida, fue algo peligrosamente estúpido.
Aventurarme en lo prohibido, dando la espalda a la moral mas básica, accediendo a la demanda de una mujer con dueño, fue algo profundamente estúpido.
Ser niño, inexperto nos hace producir experiencias muy estúpidas.
Una vez fui adulto, pensé, analicé y luego hice. Eso me ha protegido de la estupidez. Cualquier cosa que no encajase dentro de mi métrica común, simplemente fue descartada.
Luego me encontré con Jesús, que me pidió que debía ser como niño para entrar al reino de los cielos. Eso es retrogrado. He avanzado tanto que lo que me pides es regresar a la estupidez, le dije.
Pero me menciono que los que no lo conocen creen que la salvación es una locura (estupidez).
Y bueno fue tan agradable estar ese ratito ante su presencia, que desee hacer lo que me pidió. Y ahora soy entupido por elección.
Soy estúpido porque leo las cartas de alguien que me escribió aun antes de haber nacido. Ahora no solo entro a las tiendas de espejuelos sino que entro a lugares peligrosos donde se manifiestan los mas escalofriantes espectros, con el propósito de hablar de El. En esas experiencias he sido capturado por la seguridad del cielo. Una experiencia dulcemente agradable. Ahora acepto la invitación de los adolescentes que me piden que vaya a los bosques, ríos, fincas e iglesias a hablar de mi experiencia.
En fin, por la gracia de Cristo tengo acceso pleno a lo prohibido para el pecador, el trono de la gracia de Dios. Hoy tengo dueño, y a veces Jesús me usa para recuperar a mujeres y hombres cuyo dueño era el dios de la tierra.
La salvación en efecto es estúpida para quien no la vive. Te invito a que seas ágil y brillantemente estúpido.

2 comentarios:

gabby dijo...

en este blog tienen CHUNKY? jajaja
me alegra gozar de la estupidez

Joel dijo...

Muy interesante tu aportación César. Para las personas que no viven el gozo de la salvación, todo lo que creemos resulta como una "locura" o estupidez como dices. Dios le bendiga

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