La Multitud vs Árbol


La Multitud vs Árbol
En el mismo centro del continente africano, allí donde el Zahara comienza a tornarse verde clorofílico, existe una interesante tribu llamados los Mbuti.

Los Mbuti son un pueblo pigmeo que habita el África subsahariana, en los territorios de la Republica democrática del Congo (antigua Zaire).Esta tribu es reconocida oficialmente por el libro de Record Guinness como el grupo de seres humanos con menor tamaño, con una altura promedio de 4’ 6’’ en hombres y 4’ 5’’ en mas mujeres.

La existencia de pigmeos ha sido registrada en escritos de Aristóteles, de Homero, Hesiodo, y en antiguos escritos Egipcios. Tal parece que por su peculiar tamaño no han podido pasar desapercibidos a través de la historia.

Los evangelios nos hablan de un singular personaje que tenia características similares a la de los Pigmeos y que tampoco paso desapercibido en el registro bíblico.

Lucas 19 nos dice:
1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. 2 Y sucedió que
un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publícanos, y rico, 3 procuraba ver
quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de
estatura.


Zaqueo, era el jefe del grupo de cobradores de impuestos que trabajaban como una institución privada al servicio del Imperio Romano en aquellas tierras conquistadas.
Este tipo de empleados no gozaba de mucha popularidad. Eran despreciados por representar los intereses del imperio opresor.
Cuenta el relato bíblico que un día Jesús entró en la cuidad de Jericó. Las historias revoloteaban con detalles de sanaciones, de agua convertida en vino, de multiplicación de alimentos. Mucha gente quería tocar a Jesús o al menos poder ver su silueta.

Zaqueo por curiosidad talvez, o por un profundo deseo de reconstruir su conciencia cargada por años de trampas y engaños, de trucos y enriquecimiento ilícito, decidió unirse al grupo de curiosos seguidores que deseaban tener contacto con aquel hombre cuya fama le precedía.

Al llegar al lugar por donde habría de pasar Jesús, el publicano noto un gentío compacto. Supo de antemano que nadie le cedería un espacio entre los cuerpos apretados. Noto un árbol de sicómoro cuyas ramas sin duda podían soportarlo, así que subió por las ramas, dejando la vergüenza de la razón adulta y actuando con la espontaneidad de un infante.

Fue desde esa posición que vio al maestro, quien al notar su presencia entre las hojas del árbol lo llamo por nombre. "Zaqueo date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa."
Zaqueo, descendió a prisa del árbol y preparo una fiesta para el Maestro. La historia termina cuando Jesús lo declara salvo luego de que el cobrador de impuestos aceptara públicamente indemnizar a todos aquellos afectados por su trayectoria de timador fiscal.

Siempre he escuchado mencionar a Zaqueo como un hombre que por tener un problema físico no podía ver a Jesús. Esta interpretación de la historia hace caer sobre el personaje la responsabilidad, al no poder tener contacto visual inicial con el Mesías. La verdad es que no es así. Un análisis minucioso de la historia arrojara otros resultados.

Cuando Zaqueo llaga al área de la escena se encuentra con una multitud. Y hay algo triste acerca de esta multitud. En realidad eran ellos los que evitaban que Cristo estuviera cerca de Zaqueo. Esa multitud era una barrera impenetrable entre la gracia y el pecador. Nos resulta grato ver en la historia que la necesidad de perdón suele ser creativa. Así el pecador desvía su vista de la multitud que no le da opción de cercanía con Cristo, y busca un árbol tan frondoso que “extendía sus ramas sobre el camino”, para usarlo como medio.


La multitud tenia unas características:

Siguen a Jesús
Están mas cerca de Jesús que Zaqueo
Están todos juntos para “rendir homenaje” a Jesús


Esos mismos puntos son los que nosotros, los profesos cristianos compartimos con la multitud. Cada una de esas características aplica a los seguidores modernos del maestro.

Y es que en la historia venos dos tipos de cristianos:

El cristiano multitud: aquel que no permite que los demás, aquellos pecadores que desesperan por ver a Jesús, lo vean por medio de su vida. Que diferente se contara la historia si la multitud hubiera sido un reflejo de Jesús. En ves de ver a un solo Maestro, Zaqueo hubiera visto decenas de ejemplos de lo que el salvador hace sobre las personas. La multitud hubiera reflejado la gracia salvadora del Señor a través de sus vidas.
Por otro lado, lejos de las fluctuaciones de la multitud está el cristiano arbol: de raíces fuertes, pues sabe donde extraer su fortaleza. Con ramas que no solo sirven para dar sombra a los cansados, si no para ser un medio mediante el cual los necesitados pueden tener contacto con el perdón y la salvación.

Jesús hace un llamado específico a asumir posiciones. Hay muchos detrás de nosotros que solo ven nuestras espaldas. Están ansiosos por ver en nuestras vidas, lo que escuchan de nuestros labios. Anhelan ver al Jesús que predicamos reflejado en nuestro carácter y nuestras actitudes. Son pigmeos espirituales para los cuales podemos ser árboles de ramas fuertes, o multitud ruidosa que no vive ni cree lo que predica.


El llamado es a crecer cimentado en el maestro, a permitir que El nos ayude a ser árboles de extensas raíces y fuertes ramas, y que estemos ahí cuando alguien necesite de cobijo y protección. Que mostremos su carácter a pesar de la multitud.
Que Jesucristo haga crecer nuestras raíces en El.


Cesar B. Tavarez

1 comentario:

Mariela dijo...

Vaya q sorpresa encontrar esto!!!! Pensé q Jesús y Nada Más era un ministerio, pero ahora parece q se resume en una persona y no es Jesús.

"El llamado es a crecer cimentado en el maestro, a permitir que El nos ayude a ser árboles de extensas raíces y fuertes ramas, y que estemos ahí cuando alguien necesite de cobijo y protección"

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